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Jornadas Micológicas Transfronterizas de La Codosera

Es un evento que se realiza desde 2006, convirtiéndose por primera vez, en 2019, en unas jornadas transfronterizas. Busca mezclar el sector de la micología con otros como, por ejemplo, el de la cocina. Este año, 2022, será la 18ª edición. Se celebran en octubre/noviembre, dependiendo de las primeras aguas, ya que las setas dependen de ello y suelen durar un fin de semana.

Cartel de las XVIII Jornadas Micológicas Transfronterizas de La Codosera (Imagen sacada de la página de Facebook del Ayuntamiento de La Codosera)

Antes de la pandemia, las jornadas se llevaban a cabo entre Portugal y España. Se comenzaba en Portugal con una recolecta de setas, concursos de fotografía, cocina en vivo, etc. y luego ya se pasaba a celebrar en La Codosera, con salida, de nuevo, al campo para recolecta de setas, diversos talleres, ruta de la tapa, mercado de otoño, animación por parte del grupo “La Besana”, ponencias, conciertos y hasta una ruta por los parajes rayanos.

Durante la pandemia, se optó por un cambio más de proximidad, organizando una ruta para recolectar setas, con la ayuda de la Sociedad Micológica Extremeña, quien se encarga de catalogarlas y exponerlas en la casa de la cultura, llegando a haber una variedad de más de 300 especias.

Las jornadas se celebran de la siguiente manera:

  • Comienzan con una recogida de setas, el viernes, gesto que aprovechan los más fans de las setas para pasar el día en el campo y comer allí en lo que llama día de bota y campo.
  • El sábado suele ser un día más para familias y gente de fuera de la localidad, que desconocen la fiesta y vienen a formar parte de ella.
  • Por último, el domingo, se realiza una entrega de premios: a la seta más grande, la más rara, etc.

A continuación se puede ver el programa de este año para tener una idea del evento en general:

Programa de las XVIII Jornadas Micológicas Transfronterizas de La Codosera (Imagen sacada del sitio web de La Codosera)

Programa de las XVIII Jornadas Micológicas Transfronterizas de La Codosera (Imagen sacada del sitio web de La Codosera)

Durante las Jornadas Micológicas también tiene lugar un mercado artesano, en él los artesanos de la zona tienen la oportunidad de exponer sus productos durante la fiesta. No es algo fijo, ya que se mueve entre otras celebraciones, como puede ser la Feria Raiana.

Este año, se espera recuperar la tradición de comenzar la celebración en Portugal.

Fuentes:

Fandango de Almendral

El Fandango de Almendral es íntegramente instrumental y tanto su melodía como su danza fueron recogidas por Dolores Marabé Lasso, que investigó este tema junto con Don Manuel Núñez.

En cuanto a la danza, ésta se compone de varios pasos al compás de la melodía que se repite varias veces. La posición inicial serán parejas intercaladas en cuadros y el baile Sería el siguiente:

– 1er estribillo: la mujer, con las manos en jarra, va hacia el hombre que tiene enfrente y juntando sus hombros derechos dan 2 vueltas en el sitio del hombre, mientras éste está con el brazo izquierdo arriba.

-1er paso: se realiza el paso de jota, empezando hacia el público como medio paso. Se hace saltando y andando.

-2º estribillo: El hombre, con el brazo izquierdo hacia arriba, va hacia la mujer que tiene las manos en jarra, y hombro con hombro da 2 vueltas en el sitio de la mujer.

-2º paso: Paso parecido a la “Guindilla”, pero siempre por el mismo lado. Se empieza picando con el pie izquierdo en el sitio y en el medio.

-3er estribillo: este paso se hace por cuadros y los cuatro van juntos al centro hombro con hombre completamente juntos y dando 2 vueltas.

-3er paso: sin mover los brazos y con la rodilla en el suelo, como el primero de “La Siberia” empezando con el derecho de frente a la pareja y luego con el izquierdo sin cambiar de posición. Se hace una vez con cada pie.

-4º estribillo: las mujeres con las manos en jarra, dan 2 vueltas en el centro, hombro con hombro. Después el hombre, con el brazo izquierdo arriba, da 2 vueltas en el centro también hombro con hombro. Finalmente enganchan las mujeres con los hombres y, finalmente, dan otras 2 vueltas juntos.

Fuentes:

Jota «La Patita»

“La Patita” es una jota de Almendral, recogida en los años 60 por la folklorista Dolores Marabé. Se trata de una de las jotas más divertidas tanto por su letra como por su música y se bailaba en las matanzas, de ahí su nombre ya que la pareja que más tiempo durase bailando, se llevaba como premio la pata de cerdo.

Este tipo de danzas estaba más reservada a los hombres porque dan unos saltos que requieren mover las piernas y los pies de una forma en la que la mujer se veía más imposibilitada por los refajos y las sayas del traje. Aun así, eran muchas las que bailaban esta jota.

La letra es la siguiente:

LA LA LA LA (bis)
Baila la patita con mucho primor
primero la punta y luego el tacón. (BIS)
LA LA LA LA (bis)

La punta y el tacón se bailan con esmero
que me “ha salío” un novio que se llama Frascuelo,
Frascuelo del alma mía, Frascuelo de mi corazón
quién bailará contigo la punta y el tacón.

LA LA LA LA (bis)
Baila la patita con mucho primor
primero la punta y luego el tacón. (BIS)
LA LA LA LA (bis)

La punta y el tacón se bailan con esmero
que me “ha salío” un novio que se llama Frascuelo,
Frascuelo del alma mía, Frascuelo de mi corazón
quién bailará contigo la punta y el tacón.

LA LA LA LA (bis)

 

Partitura de la Jota de «La Patita» de Almendral. Fotografía de la Federación Extremeña de Folklore.

Fuentes:

Carnavales; El entierro de la sardina

El entierro de la sardina en La Codosera es algo tan característico del pueblo, que se ha celebrado toda la vida, incluso cuando estaba prohibido y en ningún otro pueblo se hacía. Destaca por su peculiaridad ya que, a pesar de que la norma era celebrarlo un martes, en La Codosera se celebraba el miércoles de ceniza.

Cartel del Carnaval de La Codosera de este año, 2022 (Imagen sacada de la página de La Codosera)

La celebración del entierro de la sardina ha cambiado bastante, antiguamente, este cortejo fúnebre comenzaba por la tarde, sobre las 18:00, encabezado por un sacristán portando una cruz-estandarte, de cuyos brazos cuelgan cuatro sardinas, seguido de un coche funerario improvisado que se encargaba de amenizar toda la escena con música. Después del coche funerario, aparecían dos paisanos vestidos con capas canturreando, en tono gregoriano, responsorios (oraciones en versículos) en una mezcla de idiomas (latín, portugués, español y portuñol). Luis María Uriarte recoge en su libro algunos de ellos:

¡Dominus nobiiiscum! Et cum spiritu tuuuo …

Ahora [sic] pro nobis Jesucristo. El pensaba que morría y no aprobaba iiisto.

Ahora pro nobis Cristo ‘a lisao a moslao amigo simaaao!

Tras todo lo anterior, cuatro jóvenes seguían a la comitiva portando un féretro que, en lugar de una sardina, llevaba un muñeco con forma de hombre adulto, a tamaño natural, con la tez negra y completamente vestido y con todos sus complementos; corbata, calcetines y zapatos. Había un pero, el muñeco tenía la bragueta del pantalón abierta y de ella emergía un pene tallado en corcho que contaba, en su base, con dos patatas por testículos. Pero que nadie se asuste, se encontraba bien tapado por un paño negro durante todo el recorrido, solo salía a saludar cuando se concentraba un gran número de chicas jóvenes, arrancando gritos y carcajadas de las dolientes (también conocidas como plañideras, que eran mujeres a las que se les pagaba para ir a llorar a los entierros) y de los vecinos del pueblo.

Siguiendo al féretro, iba una monaguilla con un bote de pintura lleno de agua bendita que se encargaba de bendecir a los mirones y a las dolientes, vestidas con elegantes trajes negros de luto y peinetas bien altas, acompañadas de algunas de las comparsas y vecinos del pueblo, disfrazados de forma independiente.

A lo largo de todo el cortejo se iban diciendo varios responsorios. A continuación, vamos a destacar algunos de los que tenían lugar antes de la quema del muñeco.

Haciendo un juego de palabras, uno de los curas recitaba en la plaza:

Las muchachas de este pueblo, miran mucho al espeeejo, y dicen unas

pa’ otras, qué largo tiene los pe…

Pensé que estabas durmiendo en cama de dos colchooones y estabas

con las dos manos cogiéndome los co…

Cógeme ese gato negro y dáselo a esa mujeee’, que viene la probrecilla

cansadita de jo…

José se llama el marido y Josefa la mujeeer, y un hijo que tenían José se

llama tambieeén.

Una vieja mu’ revieja de 1a Quinta ‘el 58, con una tijera vieja se estaba

pelando el pe…

Pensé que estabas durmiendo… [se repite].

Amen. Requiequem [sic] in pacis. Amen. Por to’ seculá seculorum.

Amen.

Tras ello, se hacían chascarrillos mientras se iba levantando el muñeco y se preparaba para su quema.

Mientras tenía lugar la quema, las dolientes se despedían entre gritos y lloros del amor de su vida, el cual, con su quema, daba finalización al cortejo permitiendo que los vecinos del pueblo comieran abundantes sardinas y bebieran sangría para ahogar las penas.

La fiesta ha evolucionado, se sigue celebrando a día de hoy, pero con algunas modificaciones debido, mayormente, a la falta de gente en la localidad. La celebración dura desde el viernes hasta el martes, que es cuando tiene lugar el entierro de la sardina.

  • El viernes se celebra el concurso de murgas
  • El sábado y el domingo se celebra el carnaval, como siempre
  • El lunes tiene lugar un carnaval infantil
  • El martes se celebra el entierro de la sardina

Actualmente, la sardina es diseñada a principio del carnaval por mayores y pequeños, cambiando cada año el diseño y los materiales de la misma. Este año, 2022, ha sido hecha con telas recicladas, buscando la sostenibilidad.

Fotografía de la sardina de este año, en el carnaval de La Codosera (Imagen sacada de la página de Facebook del Ayuntamiento de La Codosera)

Al final del carnaval se hace todo el cortejo, con su posterior entierro y quema de la sardina, manteniéndose, también, la celebración final con sardinas y sangría.

Fuentes:

  • Uriarte López, Luis María (1994). La Codosera; Cultura de fronteras y fronteras culturales
  • El sitio web del Ayuntamiento de La Codosera: https://lacodosera.es/plantilla.php?enlace=fiestas_y_tradiciones
  • La reunión con el alcalde de La Codosera, Joaquín Tejero Barroso y con el concejal de cultura, Juan Ángel Martínez Vaz

 

El tesoro de la Calle Cristo

Cuenta la leyenda que hace varios siglos, en una casa señorial situada en la calle Cristo nº 15, propiedad de Juan Sandoval en aquel entonces, se iba a llevar a cabo una idea premeditada de éste con la ayuda de su alarife.

Sin tardar en decidir el lugar, Juan, con un candil en la mano para iluminar la estancia, ordenó al albañil que comenzara a picar un muro ancho con un pico envuelto por una manta para hacer el mínimo ruido posible.

“Un poco más”. Le indicó el amo.

“Hay mucha piedra. Me extrañaba a mí que un muro tan ancho fuera todo ladrillo”.

Habiendo picado durante un tiempo y tras caer mucho polvo rojizo de barro, se podía apreciar un hueco en aquella pared blanca.

“La meto ya”, indicó el viejo alarife mientras se secaba el sudor con la manga de su camisa.

“Espera”, le contestó.

Juan Sandoval se quedó en silencio y miró con un gesto de tristeza el contenido de la bolsa que había hecho con pellejo de becerro. En ella atesoraba su pequeña fortuna. En otro momento, podrían haber sido muchas más bolsas de piel, pero debido al afán por malgastar el dinero por parte de su mujer y de sus hijos, lo perdió casi todo.

Comenzó a recordar una mañana de verano en la que, durante un mercado semanal celebrado en Almendral, sus hijos salieron a caballo y acompañados de sus criados, destrozando todo lo que por su paso se encontraban, nada más y nada menos que las mejores cerámicas, lienzos y porcelanas que los vendedores ambulantes estaban vendiendo. Este divertimento costó muy caro a Juan ya que los vendedores damnificados conocían la fortuna de la familia Sandoval, por lo que aprovecharon y tasaron lo destrozado por encima del valor real.

También pasó por su imaginación cuando sus hijos cambiaron la linde de una finca, apropiándose del terreno de un vecino. Éste, aprovechándose de la fortuna de esa familia igual que los vendedores ambulantes, también valoró el terreno en cientos de reales más de lo que realmente costaban las tierras.

Tras rememorar todos estos recuerdos que tanto daño le habían causado y debido al cúmulo de motivos que tenía, anudó el pellejo del becerro para guardar una notable cantidad de la hacienda que aún poseía y emparedarla para que así los herederos no pudieran malgastarla.

Solo el criado sabía lo que Juan dejaba allí y ambos se prometieron no revelar lo que acababa de suceder.

“Ha tenido que ser así. Moriremos con este secreto”, dijo Juan.

“Sí, mi Señor. Ya vendrá alguien que sí sepa apreciar el sudor que le ha costado amasar su fortuna”, contestó el alarife.

“Gracias, Miguel. Mañana hemos de vernos. Ahora vete y descansa. Es tarde”.

Cuentan actualmente que Juan, ya mayor, murió con la cabeza “perdida” porque un becerro le dio un golpe en la misma durante un herradero. Y uno de sus hijos pasó sus últimos días en la indigencia y tuvo que ser recogido por uno de sus criados.

Mientras tanto, el tesoro permaneció oculto tras un muro del corral de aquel caserón de Almendral, a la espera de que alguien le dé el valor que tiene y honre la voluntad de su original dueño.

Dicen que hoy en día es tentador acariciar los muros de dicha casa, donde se siente el tintineo de las monedas que aún se encuentran en su interior.

 

Fuentes:

Ruta del contrabando

Desde La Codosera se hace, en marzo, una ruta de senderismo para recordar los caminos que transitaban quienes se dedicaban al contrabando en España y Portugal, algo que era muy común en épocas de escasez y que fue un fenómeno de calado en la frontera luso-extremeña. Este año, 2022, cumplió su segunda edición.

Cartel de la ruta del contrabando de La Codosera (Imagen sacada del sitio web Noticias Extremadura)

El día de realización cambia todos los años dependiendo de cómo vaya la primavera, ya que se aprovecha que esté la jara en flor para hacer más atractiva la ruta. Generalmente, suele hacerse en la primera quincena de marzo, aunque este año se realizó el 19 de marzo aprovechando la inauguración de la estatua del contrabandista el día anterior.

Es una ruta circular, de 12-14km por los alrededores de la localidad y que atraviesa la frontera para introducirse en Portugal en dos puntos del camino: el primero es el puente internacional más pequeño del mundo, situado en el caserío de El Marco, y el segundo es el paso transfronterizo del caserío de La Toreja.

Durante toda la ruta hay avituallamiento. En las primeras ediciones, aprovechando los descansos que se hacían para recuperar fuerzas, varias personas se encargaban de contar historias y curiosidades acerca del contrabando en La Codosera. Actualmente, se hace una teatralización de situaciones de la época llevada a cabo por el taller de teatro de la localidad.

Al finalizar la ruta, se ofrece a los participantes una degustación de comida. Debido a su gran afluencia, la ruta cuenta con un límite de personas, en torno a 150-200.

En verano también tiene lugar una edición nocturna de la ruta, llamada “La ruta del contrabando nocturna”.

Fuentes: