Repertorio satírico transmitido por generaciones.
Origen e historia:
Aunque el Carnaval de Don Benito ha evolucionado hacia el formato actual de comparsas y murgas, durante buena parte de los siglos XIX y XX existió un rico repertorio de coplas transmitidas oralmente que se interpretaban en calles, tabernas, patios y reuniones vecinales. Durante la dictadura franquista el Carnaval fue prohibido oficialmente, pero muchas de estas coplas continuaron cantándose de forma privada en reuniones familiares o celebraciones domésticas, lo que permitió conservar parte del repertorio. Servían para comentar la actualidad local, ridiculizar a personajes conocidos, denunciar abusos, ironizar sobre la política municipal, burlarse de noviazgos y matrimonios o comentar malas cosechas o problemas económicos. La sátira era uno de sus elementos fundamentales.
El carnaval de Don Benito tuvo su apogeo en los años 80 y 90 del s. XX, cuando en las fiestas del barrio de San Sebastián los más jóvenes corrían a tiznar con trozos de tizas, corchos quemados y carbones a los viandantes. El centro de la ciudad era el epicentro de esta fiesta que contaba con concursos de murgas, con coplas graciosas, el gran desfile a lo largo de la avenida de la Constitución y la gran gala de Reina del Carnaval. Tras un declive que experimentó años después, volvió a resurgir en 2015.
Elementos materiales asociados: Instrumentos como guitarras, panderetas, botellas de anís raspadas, almireces, vestimenta propia del carnaval
Contexto de realización: en Carnaval
Participantes: Ciudadanía de Don Benito
Forma de transmisión: oral





