El siguiente cuento está contado por Antonio Farropo, de la Campiña de La Codosera y transcrito por Manuel Simón Viola Morato para el libro: Un oso robó una moza, se la llevó a una cueva y al fin de equis tiempo la moza tuvo un hijo. El oso, cuando salía a buscar fruta y comida para la moza y el niño, ponía a la puerta de la cueva una piedra muy gorda. La madre le contaba entonces al hijo una historia de la cueva de los tres encantos y que había tres monstruos guardándolos, hasta que el afán del muchacho era desencantar aquellos encantos. Al fin, le dijo a la madre que estaba dispuesto a ir y la madre le preguntó cómo iba a salir si la puerta tenía una piedra puesta. “No, yo tengo mucha fuer…
Valverde de Leganés está siempre en una búsqueda constante de aquellos vecinos que dominan algún tipo de arte. Por ello, además de poner en marcha hace años el Concurso de Jóvenes Talentos FEVALPOP, también impulsaron desde el Ayuntamiento en el año 2018 una nueva iniciativa a la que bautizaron con el nombre de “ValverARTEX”. Este proyecto local se basa en una jornadas educativas y culturales con las que se pretende conocer, fomentar y promocionar el arte y la creatividad de los vecinos del municipio. Además, con ValverARTEX se consigue poner en valor las artes escénicas y el conocimiento y difundirlo entre los valverdeños. Este evento cultural que cuenta ya con cinco edic…
El siguiente cuento está sacado del libro Cuentos populares arrayanos, escrito por Manuel Simón Viola Morato: Don Monociego [amo] Luminancia [lumbre] Rabichote [gato] Morundangos [asientos de corcho] Santos [Chorizos] Brazos de a Constancia [cama] Superior de abundancia [agua] Fuentes: Viola Morato, Manuel Simón (2006). Cuentos populares arrayanos (Pág. 12):
Las Fiestas en honor a San Bartolomé, popularmente conocida como Los Bartolos, son una de las más importantes para Valverde de Leganés, motivo por el cual los valverdeños llevan involucrándose desde el año 2003, cuando consiguieron recuperar esta fiesta y la de la Fuga de la Diabla. Esta fiesta, desde sus comienzos, se realizaba un día antes de la fiesta de La Fuga de la Diabla, en la que se representa la leyenda de la misma. Sin embargo, con el paso del tiempo y la demanda de los vecinos de la localidad y de otras zonas colindantes, la fiesta se ha extendido abarcando así una semana denominada como “Semana Mágica”. Por ello, desde el Ayuntamiento de Valverde de Leganés y s…
La Fuga de la Diabla es un gran espectáculo celebrado anualmente en el mes de agosto, donde se combinan leyenda, tradición y cultura popular. Tiene su origen a finales del siglo XIX o principios del XX, llegando casi a desaparecer en la década de los setenta, pero gracias a los vecinos de la localidad, consiguió recuperarse y revitalizarse ya que numerosos voluntarios y peñas juveniles y de amigos colaboraron en el desarrollo del espectáculo. Gracias al esfuerzo de todo un pueblo, gracias a la participación de aproximadamente 600 vecinos y la promoción que se le da, es reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional desde el 13 de mayo de 2016. En esta tradicional fiesta, tal y como mar…
El juego de los guarritos era uno de los más populares en la comarca de los Llanos de Olivenza. En especial, se practicaba mucho tanto en Barcarrota como en Olivenza. En este último es el más popular. La expresión utilizada para referirse a un hoyo en el terreno de juego es la de “gua”, de ahí a que los juegos en los que éste se haga, la llevan en su nombre. Ejemplo de ello serían “los guarritos” y “chinche y gua”. Organización: entre cinco y siete jugadores Material: pelota de tenis (o alguna del mismo tamaño) Desarrollo: con el orden establecido de los jugadores, estos hacen su gua (hoy…
El pueblo de Cheles cuenta con una canción que habla sobre él. Ésta fue escrita por un vecino de la localidad llamado Jacinto Gil Sierra y compuesta por su amigo y también músico Alberto Lebrato Ramiro. Este último fue quien tuvo la iniciativa, ya que en la década de los 60, durante su juventud, vivió en Olivenza y acudió en numerosas ocasiones al casino de Cheles para actuar. Fue el 15 de agosto de 2016 cuando se cantó por primera vez en el campo de fútbol de la localidad pacense durante la fiesta “Vente a la era”, concretamente en el momento de la recreación de las tradicionales tareas agrícolas. Fue interpretada por el coro “La Ilusión”, perteneciente a la asoci…
En La Codosera, desde mediados del siglo XX había un personaje conocido por todos, la Tía Lechona. Mientras se paseaba por el pueblo era común encontrarse varios sapos colgando de las parras, atados por una pata y con un plato colocado debajo, preparado para ir recogiendo la baba que fuese cayendo de éstos. Diversos eran los rituales que implicaban a sapos. Hay gente del pueblo que recuerda haber visto, pasando el arroyo Abrilongo, un sapo enorme (zapallón) con la piel de medio cuerpo arrancada. Parece ser que las brujas cogían su piel, la metían en una caja y la introducían en el horno. Una vez ya secada, la molían y quedaba como una harina que servía para mezclar con almendras, caramelos o…
En el pueblo de Cheles se cuenta la leyenda de que, durante años, hubo una figura a la que llamaban “El Barquero del Colmillo”. Según dicen, éste era un vampiro de nacionalidad portuguesa, vestía una capucha holgada de color marrón que impedía ver su rostro y una capa de color negro puesta sobre su espalda. El nombre con el que lo bautizaron se debe a que siempre iba montado en una barca rectangular de color negro y que, a pesar de que no se le veía el rostro, sí dejaba asomar por debajo de la capucha un descomunal diente que le salía de la boca, de apariencia como el de un jabalí. El barquero portugués se ocultaba entre los matorrales que existen en medio del cauce del río Guadiana y el rec…
Cerca de La Codosera se encuentra un paraje denominado Chandavila en el que, en 1945, se produjeron unas supuestas apariciones marianas que llamaron la atención a todos los vecinos de la zona. Las testigos de estas apariciones fueron, Marcelina, Dolores y Afra. Marcelina El 27 de mayo de 1945 a las tres de la tarde, Marcelina Barroso, de nueve años, iba con su prima Agustina González, de la misma edad, desde La Codosera hasta el caserío El Marco para cumplir un encargo de la madre de Marcelina. El encargo era conseguir un poco de café y tabaco, algo característico del contrabando de la época. El camino que tomaron para ello era considerado un camino …
















