Puesto que Badajoz es una ciudad de considerable tamaño, es de esperar que posea una colección bastante amplia de juegos, tanto tradicionales como modernos.

Desde la infancia, son los padres y abuelos los encargados de entretener y enseñar, desde tiempos inmemoriales, los juegos canciones infantiles más variopintos. Por ello es prácticamente imposible conocer cuándo y en que zona exacta de la ciudad surgieron o predominaron.

Se han recopilado una serie de juegos y canciones infantiles que fueron y/o son muy populares en la ciudad.

MIRUJÍN, MIRUJÁN

En este juego, antes de que dé comienzo debe echarse a suertes quién será la reina, el rey, el paje, el guardia y la viejecita. Una vez claro quién es quién, se forma un corro, quedando la viejecita en el centro, fingiendo estar jorobada y renqueando torpemente, mientras el guardia se sitúa fuera y los demás comienzan a dar vueltas. El corro canta y la viejecita responde:

 

-¿Dónde va la viejecita?,

mirujín, miruján.

¿Dónde va la viejecita?,

mirujín, miruján.

-Voy al campo por violetas,

mirujín, miruján.

 

-¿Para quién son las violetas?,

mirujín, miruján.

 

-Para la Virgen del Carmen,

mirujín, miruján.

 

-¿Y si te encuentras al Rey?,

mirujín, mirujá.

 

-Yo le haré una reverencia,

mirujín, miruján[1].

 

-¿Y si te encuentras a la reina?,

mirujín, miruján.

 

-Yo le haré otra reverencia,

mirujín, miruján[2].

 

-¿Y si te encuentras al paje?,

mirujín, miruján.

 

-Yo le sacaré a paseo,

mirujín, miruján[3].

 

-¿Y si te encuentras al guardia?,

mirujín, miruján.

 

-Yo le haré una reburleta,

mirujín, miruján.

 

Tras decir esto la viejecita se lleva el pulgar a la nariz, con la mano abierta, y saca la lengua ante el guardia, que, armado de un pañuelo con un nudo, persigue a la vieja, mientras las del corro alzan los brazos, sin soltarse, para que entren y salgan de él, siempre por el mismo sitio; es decir, el guardia debe pasar por donde pase la vieja hasta que la coja.

[1] Isabel Gallardo anota: la viejecita inclina su cabeza ante el rey, parando el corro, que a continuación prosigue cantando.

[2] Isabel Gallardo anota: se vuelve a inclinar ante la reina.

[3] Isabel Gallardo anota: para de nuevo el corro. La viejecita se coge del brazo del paje y pasea dentro.

Fuente:

  • Gallardo, Isabel, Gil, Bonifacio (2009). Juegos infantiles tradicionales. Colección Raíces. Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz. Badajoz.